Inicio 9 Opinion 9 El CD murió y llegué tarde al entierro

El CD murió y llegué tarde al entierro

noviembre 28, 2020

El 2020 ha sido, sin duda alguna, un año de cambios. La forma en la que vemos la vida no es la misma para muchos y nos hemos dado cuenta de cuáles son realmente las cosas esenciales y de cuáles podemos prescindir. Parte de este cambio que ha habido en mí durante el año de pandemia ha sido una visión más práctica y mucho más minimalista de cómo y en qué gasto mi salario.

Ahora muchas cosas las veo completamente innecesarias. Cosas que incluso ya tengo porque antes, cuando era niño y adolescente y dependía totalmente de mis padres, me las regalaban. Las sigo atesorando, pero no las compraría ni seguiría aumentando mi colección. Prefiero gastar mi dinero en experiencias, entre ellas en comida y en momentos con mi familia y amigos, y no en objetos que, al final, si no tienen la suerte de terminar en una tienda de antigüedades, se convertirán en basura.

Quizás algunos pasen de generación en generación. Si llego a tener hijos, probablemente a alguno le guste y quiera tenerlo, y terminan armando una colección vintage con cosas del presente que puede que en el futuro se conviertan en reliquias del pasado. Como la máquina de escribir que tengo, que no es basura para mí.

Para hacerme entender mejor, pondré un ejemplo: los CD. Me encanta la música, sobre todo la del género pop. Tengo 17 CD de Britney, y más o menos la mitad cantidad de los Jonas Brothers, Miley Cyrus, seguido de Taylor Swift y Madonna. Cuando de escuchar música se trataba, para mí no había nada como tener el CD y escucharlo mientras hojeaba el librito. También era genial ese momento en el que lo escuchaba en el carro de mi mamá o papá luego de haberlo comprado en la discotienda. Pensaba en el lugar que ocuparía en mi casa y que se sumaría a mi valiosa colección.

Pero ahora la veo y pienso: ¿qué pasará con estos CD si me voy de Venezuela, o si me muero hoy o mañana? No conozco a nadie que me haya dicho que quiere tener alguno, y no tengo ningún testamento escrito. Así que esos CD capaz se quedarían ahí un tiempo, quizás como una manera de mi familia de conservar mi memoria intacta, pero la vida continúa y en algún momento tendrán que deshacerse de ellos. No servirán para nada y solo ocuparán espacio. Eso, espacio, solo ocuparán espacio, como muchas otras cosas que ahora veo innecesarias.

El avance de la tecnología, que trata de simplificar la vida, ha llevado a los álbumes al formato digital, con lo cual las discotiendas han venido desapareciendo. En Venezuela ese proceso se confundió con la crisis económica, que ha bajado las santamarías de miles de comercios. Pero desde antes de que entráramos en la implosión económica, ya en el país había fallas en la oferta de CD. Y la pérdida del poder adquisitivo también fue un factor que impactó negativamente en este subsector del comercio.

El consumo de CD fue disminuyendo, pero las ganas de distraerse de la crisis y de disfrutar la vida no. Por eso migramos rápidamente a lo digital, más por necesidad que por evolución tecnológica, aunque hayamos coincidido con este proceso que está sucediendo en el mundo.

Sin embargo, vale acotar que el paso fue hacia lo digital pirata, pues muchos, incluyéndome, no tienen tarjeta internacional para acceder a opciones digitales prémium o para comprar el trabajo de los artistas, y el bolívar, que tiene el mismo valor que la moneda del Monopolio, no es aceptado en estas plataformas.

Yo veía con malos ojos este cambio en la manera de escuchar música. Me aferraba al CD, a su presentación y a lo que significaba, como fan, tener el álbum original. Pero ahora, con este cambio de mi mentalidad, no solo acepto el formato digital, sino que lo veo como la mejor opción, con una mirada de practicidad, de ecología y de minimalismo.

Sé que llego tarde al entierro del CD, pero al menos traigo flores. Fueron muchos y buenos los momentos que viví con ellos, y es esto lo que atesoro: el recuerdo. A principios de diciembre limpié cada uno de los CD y sentí que aún los atesoro. Pero ahora prefiero escuchar música en mi teléfono o en la computadora, y si quiero escucharla de calidad, para eso existen plataformas que tienen la opción de acceder a música original y gratis, con sus limitaciones, por supuesto, si no pagas las versiones prémium. Y así como con el CD, me desprendo de muchas otras cosas materiales que realmente sé que no me sirven, y en las que no vale la pena gastar dinero.

Distinto pienso de los libros. Nada como tenerlos, olerlos, engullirlos, saborearlos y tragarlos en físico. Nada. El formato digital, por más práctico que sea, no superará, o al menos para mí, el libro físico y la experiencia. Y creo, o al menos con ingenuidad, que el libro físico perdurará en el tiempo. Y es que el libro, a diferencia de los formatos para escuchar música, no ha tenido cambios tan importantes. Además, son objetos y experiencias diferentes.

No hay nada como ese acto personal, íntimo, con un autor a través de su libro, que podrá ser una de millones de copias que se compró en una famosa cadena de librerías, donde no existe ese mágico y personal ambiente de las librerías antiguas que con resiliencia se mantienen abiertas, pero es el contacto más cercano que puedes tener con ese escritor y sus ideas.

El haber comprado libros viejos, cuyas páginas son amarillas y el olor intenso, es una clara muestra de que el libro ha triunfado a lo largo el tiempo, de que no ha muerto, y tengo la esperanza de que así sea en el futuro. Si no me lo puedo llevar si me voy de Venezuela, lo conseguiré donde vaya; y, cuando muera, quedará para que, dentro de unos años, en una librería antigua o en una ferie hecha en Sabana Grande, alguien lo encuentre entre una montaña de montones de libros y lo compre, como he hecho yo.

Cofundador de El Banquete. Licenciado en Comunicación Social, mención periodismo (UCAB). Periodista de la fuente económica, ha trabajado para importantes medios impresos como El Nacional, el semanario El Tiempo y Entérate, y los digitales TalCual y Crónica.Uno. Ávido lector, bailarín en formación y amante de la cultura popular.

Ads Banner

Articulos Relacionados

¿Eres una… amiga?

¿Eres una… amiga?

Estoy esperando que suceda. La escena tiene todos los detalles para ponerme en guardia: en un encuentro sorpresa, chica nota que chico se emociona y trata con d-e-m-a-s-i-a-d-a familiaridad a otra chica. Salen a relucir puntos en común, uno termina...

Mundo real, prometo prestarte más atención

Mundo real, prometo prestarte más atención

El encierro por la pandemia nos hizo ver que, a pesar de los avances tecnológicos y las opciones que tenemos para comunicarnos a través de dispositivos móviles, seguimos prefiriendo el mundo real. Esto nos quedó claro luego de que nos alertaran que...

8 pinturas increíbles de la Historia del arte

8 pinturas increíbles de la Historia del arte

La historia del arte está repleta de obras increíbles y emblemáticas, las cuales sirvieron para registrar los cambios epistemológicos (es decir, idiosincráticos) que experimentaron las distintas sociedades. En esta ocasión recolectamos algunas de...

77 Comentarios

  1. Lblgdx

    price of amoxicillin without insurance – amoxil 875 avatar de price of amoxicillin without insurance

    Responder
  2. Zyusqj

    how to write a letter to a hiring manager – essays to buy online assignment writer

    Responder
  3. trend topic satın al

    Health to the hands of the person who made the application, it works smoothly ????

    Responder
  4. Hssgic

    buy tadalafil online overnight shipping – site generic tadalafil at walmart

    Responder
  5. Wdgeqy

    tadalafil canada generic over the counter – site tadalafil generic cost

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!